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CAPITULO 2

Una luz de esperanza

La Biblia en el libro de Hechos capítulo 27 nos relata sobre como Pablo, mientras era llevado a Roma por un grupo de hombres, fueron atrapados por una gran tempestad. Tal tempestad era tan terrible que el versículo 20 nos dice: “Y no aparecieron ni sol ni estrellas por muchos días, acosados por una gran tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos”.

A veces en nuestra vida nos sentimos de la misma manera, no vemos la luz del sol ni las estrellas, la tristeza que siento en mi interior es tan intensa, las energías tan pocas, y mis pensamientos tan pesimistas, que siento que ya no hay esperanza para mí, la noche oscura se ha extendido más de la cuenta y no hay seguridad de que vaya a pasar pronto.

Lo primero que quiero decirte es que la depresión tiene solución, si la depresión fuera producto de alguna enfermedad extraña e inexplicable que ha caído sobre ti, de la cuál no eres responsable y por lo tanto no puedes hacer nada, la esperanza se desvanecería y estarías condenado a vivir depresivamente toda la vida.

Pero ese no es el caso, la depresión es producto, de manera directa, del pecar contra Dios gravemente o constantemente, el ir por un camino en contra de Su voluntad, o producto de las respuestas pecaminosas a situaciones trágicas de la vida. Por eso, te puedo decir con toda seguridad, que la mejor solución para la depresión se encuentra en el arrepentimiento y en Cristo, nuestra luz de esperanza.

Analicemos las situaciones trágicas de la vida, el gran problema con las situaciones trágicas es que a veces perdemos el enfoque, dejamos de poner nuestra mirada en Dios y en lo que dice Su Palabra y esa es la razón por la que tocamos fondo, la depresión posiblemente no sea producto del problema principal, como el diagnóstico de una enfermedad, el despido o la muerte de un ser querido, pero quizás sí sea producto de nuestra forma de reaccionar ante esas circunstancias.

Nuestra forma de reaccionar ante circunstancias adversas siempre deberían estar fundamentadas en la Palabra de Dios, pero como a veces reaccionamos dejando nuestros deberes de lado, acumulando resentimiento, dejándonos llevar por los sentimientos, por lo que vemos, y quejándonos con autocompasión, el resultado de esto es sentirnos profundamente desesperanzados, lo cual intensifica el sufrimiento y la tristeza normal que causa el problema inicial, hasta llevarnos a la depresión.

Supongamos por un momento que te despidieron y tú vida dio un giro económico donde está escaseando el dinero, una respuesta errada es reaccionar con desconfianza, preocupación y temor, con incertidumbre de lo que pasará mañana, eso sin duda trae solo desesperación, pero un corazón fundamentado en la fe y en las Escrituras sabe que Dios dice en Su Palabra que si Él cuida de las aves cuidará también de nosotros, que si viste a la flores, también nos vestirá a nosotros, sabe que Dios tiene el control de todo porque ¡Él es el Rey del Universo!

Por esa razón, la desesperanza desaparece en el momento que creemos que aunque el problema sea muy grande, Dios tiene las respuestas y el consuelo que necesitamos, cuando creemos de todo corazón que en el evangelio de Cristo hay un camino que nos permite salir de aquellas circunstancias que antes sólo veíamos que nos llevaban a la desesperación.

Cuando tu vida esté llena de tristeza y el dolor no te deje dormir, cuando estés sufriendo por perder a la persona que amas, cuando se te sequen las lágrimas de tanto llorar, recuerda siempre que Cristo es nuestra luz de esperanza, Él es nuestro total consuelo, Él nunca te dejará solo en medio del dolor, confía y cree de todo corazón en Jesús, Él, con el poder de Su palabra puede disipar la noche del alma y transformarla en día, en Él puedes hallar paz en medio de la tormenta.

Todo esto también va de la mano con el arrepentimiento, y arrepentirse implica que asumamos nuestra culpa delante de Dios, hacernos responsables de nuestros actos, si hemos pecado contra Él o hemos reaccionado ante una situación de una manera que no agrada a Dios, debemos reconocerlo todo sin esconderle nada, pues si confesamos nuestros pecados Dios es fiel y justo para perdonarnos. También debemos cambiar nuestra actitud y fundamentar nuestra fe y nuestra forma de actuar en base a la Palabra de Dios, apartarnos del pecado y acercarnos más a Dios.

Como hijos de Dios sabemos que el Espíritu Santo obra con poder en nuestras vidas, pero tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados esperando, pues hay cosas que podemos hacer para salir de la depresión sin dejar nuestra fe de lado, somos cristianos y nuestra fe no es una fe muerta, es una fe viva, y la fe viva actúa.

Por eso, aunque no tengas energías, levántate de la cama y haz tus deberes, aunque sea pesado para ti ir a la Iglesia, ve de todas maneras, aunque sientas solo tristeza, ve y sal con tus amigos un rato, retoma aquellas cosas que tanto disfrutabas hacer, sea lo que sea no importa que tengas ganas de hacerlo o no, ¡Hazlo a pesar de que no tengas ganas!


Sigue alabando y glorificando confiando plenamente en Sus promesas, exaltale aunque tú corazón esté roto y lleno de tristeza, engrandece el nombre del Señor, aunque tus lágrimas destilen sufrimiento, alábalo porque Él es bueno, Él extenderá sobre ti Su misericordia y como el soplido del viento que se lleva la neblina de la mañana, así se desvanecerá tú profunda tristeza.

Por último, a ti que estás sufriendo y estás luchando contra la depresión, quisiera dejarte una preguntas importantes que deberás responder en la intimidad, estas preguntas te aclararán el camino y te darán ese primer impulso que necesitas para salir de tú situación, son las siguientes:

· ¿En qué consiste el problema que tengo?

· ¿Qué es lo que Dios quiere haga? ¿Cómo espera que reaccione con respecto al problema que tengo? (Ambas respuestas están en las Escrituras)

· ¿Cuándo, dónde y cómo debo empezar? (Empieza lo más pronto posible)

Que Dios nos dé el consuelo que tanto necesita nuestro corazón, que nos ayude a mantener nuestra fe firme, más allá de las circunstancias, y nos revista de gracia y misericordia si le hemos fallado. Solo a Dios sea la Gloria.


JIUMP - Cimientos


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