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CAPITULO 2

Disciplina bíblica

Piensa un momento en la armadura de un soldado romano, ¿lo tienes en tu mente? Si miras con detención te percatarás que tiene una gran cantidad de instrumentos que están para salvaguardar su vida de los ataques de sus enemigos. Tiene un casco, tiene una protección en su pecho, tiene guantes para no dañar sus manos y por último tiene un escudo para contrarrestar los posibles ataques aún mayores. Pero observa que solamente tiene un objeto para atacar a sus enemigos: Una espada.

Pablo ocupó esta figura en efesios 6:10-20 para enseñarnos que debemos tomar la armadura de Dios para estar firme ante las asechanzas del enemigo. Y no es sorpresa que se nos presente que la Palabra es nuestra arma para atacar. Tenemos un gran ejemplo cuando Jesús fue tentado en el desierto por Satanás y se defendió con el conocimiento de la Palabra de Dios. La pregunta que nos deberíamos hacer es: ¿conozco mi biblia a tal punto que sea un arma para atacar al enemigo?

Y es en esto que quisiera reflexionar, ya que como ya sabes en el mes de junio estaremos hablando sobre las disciplinas espirituales y una de estas es la meditación, memorización y aplicación de la palabra que Dios nos ha dejado a cada uno de nosotros.

Para que la biblia haga vida en nosotros será importante que la leamos con la disposición correcta, es decir, encontrar guía para nuestro caminar. En el salmo 119:105 el escritor menciona que la palabra es una lámpara para el camino. Y si es una luz, quiere decir que fuera de ella tú y yo caminamos en oscuridad y necesitamos ser dirigidos ¿hay alguien más sabio que Dios para direccionarnos?

Lamentablemente muchas veces miramos la Palabra de Dios solamente como un lugar para encontrar respuestas momentáneas: ¿qué dice Dios de las relaciones? ¿qué dice del perdón? ¿qué dice del amor? ¿qué dice del dinero? Hemos convertido la biblia, en una bola mágica que tiene que entregar respuestas cortas a mis preguntas. ¿En serio crees que Dios quiere que le conozcas así? Actuamos como el mulo, sin entendimiento (Salmo 32:9)

Toma tu biblia y aparta un tiempo para conocer a tu Señor, en intimidad, en quietud, en soledad. Es ahí donde Dios irá produciendo en ti frutos que le honren en verdad y tu vida espiritual empezará a crecer. Pero no te desanimes ni abandones la tarea, ya que leer la biblia muchas veces no será lo más llamativo, pero será lo más efectivo para tu vida.

Es necesario que cada uno de nosotros empecemos a conocer al Dios de la biblia y no solamente al de ciertos versículos que son de nuestro interés, ya que no hay nada más importante y de provecho esta disciplina espiritual.

La invitación final de este texto es que dejes de hacer lo que haces, tomes tu biblia y lee completo el salmo 119 y analiza cómo el salmista exalta y alaba la palabra de Dios.


JIUMP - Cimientos


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