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Orando la Biblia

Creo que nadie tendría ninguna duda en afirmar que la oración es algo bueno y que todos deberíamos practicar de manera constante. Pero la realidad es que a todos se nos dificulta el cómo hacerlo. Es sencillo acudir donde nos invitan a servir a nuestras iglesias, es aún mejor cuando podemos sentarnos a escuchar la Palabra de Dios, pero cuando la invitación es sencillamente orar, no podemos estar 2 minutos concentrados o batallando contra el sueño.


Esto es un problema que nos pasa a todos, así que, si eres nacido de nuevo no pienses que estás solo batallando. Pero cuando ocurre esto tenemos la misma respuesta: No sé cómo orar, no sé qué decir y por más que nos aconsejen que la oración es conversar con Dios tendemos a orar centrados en nosotros.


Gracias a Dios tenemos la Palabra de Dios para orar, ¿cómo hacemos esto? Toma tu biblia, elige un pasaje (te recomendamos empezar por un salmo) y ora tomando cada palabra que ahí está para elevarla a Dios en oración.


Por ejemplo, escoge el salmo 23, donde se nos habla sobre que Jehová es nuestro pastor, una oración podría ser:


Gracias Señor porque tú eres el buen pastor, gracias por que cuidas de mí y me llevas por delicados pastos. Gracias porque soy una oveja frágil e indefensa, pero siempre estás cerca para cuidar de mi vida y socorrerme. Gracias porque sé que nada me faltará, todo tú lo suplirás.


El libro de hebreos en el capítulo 4 verso 12 nos enseña que la Palabra de Dios es VIVA y EFICAZ.


Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.


Ninguna otra palabra en el mundo tiene esas características vitales y es porque Dios a través de su Palabra nos vivifica. Permitas que sea la biblia quien inunde tus oraciones con palabras al momento de doblar tus rodillas. Deja que sea llenando tus labios con palabras que son verdad al momento de orar, porque Dios las dejó para nosotros.


La oración es un regalo. Es el momento en que doblamos nuestras rodillas en señal de reverencia y estamos frente al Dios creador de todas las cosas y con toda confianza podemos derramar nuestros corazones. No hay nada más maravilloso que esto. No permitas que el desánimo te impida practicar esta tan dulce disciplina espiritual.

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