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ARTÍCULOS

Grande En Misericordia

(Éxodo 33:12-23)


La vida de Moisés la podemos resumir en tres grandes realidades espirituales que distinguieron su persona de las demás y que sin duda le proporcionaron a él como también a nosotros, la edificación y crecimiento de su confianza y seguridad en Dios.


Estas tres realidades son las siguientes:


1. ADOLESCENCIA ESPIRITUAL:

  • Estando los judíos bajo la opresión de los egipcios (esclavitud) Moisés nace en tiempo que la legislación egipcia ordenaba dar muerte a todos los niños recien nacidos. Pero cuando Dios tiene propósitos con alguien, su designio se cumple y se ejecuta pase lo que pase. Las circunstancias que existan alrededor de alguien a quién Dios llama no importan a la hora que Dios desea trabajar y cumplir sus propósitos en él. Moisés estuvo durante 40 años viviendo en el palacio de faraón disfrutando de los privilegios de ser un hijo adoptado de la hija de faraón.


2. CARÁCTER ESPIRITUAL:

  • A sus 40 años Moisés tuvo que dejar sus privilegios cuando asesinó a un soldado egipcio y huir al desierto, donde providencialmente, tuvo que vivir en el desierto diversas pruebas que permitieron formar su carácter. El carácter de un creyente se forma en medio del desierto árido y a pesar del dolor, debemos permanecer firmes y unidos a Cristo.


3. MADUREZ ESPIRITUAL:

  • Moisés estando en el desierto pastoreando las ovejas de su suegro Jetro, con una mayor madurez y capacitado para obedecer a Dios, es cuando ocurren dos eventos importantes.


❖ Dios le habla.

❖ Dios lo llama.


Moisés iba a tener que trabajar sin descanso, siendo el instrumento que Dios iba a usar para la liberación de Israel de la esclavitud egipcia, mostrando cuidado y misericordia por sus hermanos judíos. Después de que él ya ha recibido misericordia de Dios en el hecho de haber sido llamado audiblemente por Dios, como también haber sido sostenido un Sus manos en el desierto y haber sido moldeado durante toda su vida, es que ahora él debe extender esa gracia y misericordia recibida de parte de Dios a otros.


  • Dios le da victoria a él y a su pueblo. (Dios recibe gloria al liberar a Israel de la esclavitud proveyéndoles salvación, redención y victoria a través de su gracia y misericordia). Éxodo 14.

  • En el monte Sinaí, Moisés recibe la Iey de Dios.

  • Moisés iba a tener que practicar la paciencia, ya que, al demorar en bajar del monte, durante ese tiempo el pueblo manipulando a Aarón construyen un becerro de oro para adorar a ese dios inventado (idolatría), por causa de su inmadurez e inestabilidad emocional y espiritual.


Por lo tanto, Moisés que ya era un hombre y comprometido con su Dios, debe conducir a Israel hacía la tierra prometida. Pero antes de comenzar esa travesía, conversa con Dios para pedir dirección, gracia, misericordia y respaldo para el camino. Haciendo énfasis en la presencia y gloria de Dios que necesitaba que le acompañara a cada instante. Porque aun siendo Moisés un ser humano maduro, con carácter cristiano formado y preparado para liderar una nación, siempre necesitaría que Dios estuviera cerca, porque solo Él sostiene la vida de forma estable y firme en Cristo durante nuestro peregrinaje de esta vida.


Por lo tanto, observemos a continuación, las siguientes aspectos que Dios ha manifestado hacia nosotros los creyentes, como la evidencia clara del amor, misericordia y gracia eterna que nos tiene y que ha decidido entregarnos:


"Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la Iuz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo". 2 Corintios 4:6


La gloria de Dios la encontramos en la persona de Jesucristo, él es el único camino al Padre. Conociendo su persona, sus milagros, sus atributos, su carácter, su misericordia, su gracia y sus perfecciones, en Su palabra.


En segundo Iugar, somos afortunados de que la presencia de Dios nos acompañe a diario y que se haya introducido en nuestros corazones para habitar en nosotros eternamente.


"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe deI Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Gálatas 2:20


Cristo es quién vive en nuestro corazón siempre y cuando seamos verdaderos creyentes que se han arrepentido de sus pecados y que hoy desean y buscan actuar o vivir en gratitud, adoración, servicio y obediencia a Dios.


"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiamos de toda maldad". 1 Juan 1:9


Es por eso que podemos concluir como Jeremías en el libro de Lamentaciones 3:22, por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.

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