CAPITULO 2

“Dependientes de Cristo, no de tu pareja”


No importa cuán maravilloso pueda parecer al principio, pero las parejas que se relacionan

emocionalmente hablando de forma muy dependiente, conducen sus relaciones hacia

ataduras más fuertes que lo que la gente pueda imaginar.


Esta dependencia ocurre cuando se cree que la presencia continua y la ayuda de la otra

persona son necesarias para sentirse seguro. Esta ayuda puede darse de diferentes maneras:


  •  Atención

  •  Admiración

  •  Consejos

  •  Afirmación

  •  Escuchando al otro

  •  Pasando tiempo juntos


La persona dependiente habitualmente posee actitudes que él no puede reconocer que le

están haciendo daño, ni mucho menos ver las consecuencias que pueden ocasionar en la

relación sentimental. Por lo tanto, es importante que esta persona, dependiente de su pareja, logre evidenciar y procurar cambiar sus actitudes, para su propio bien y el de su pareja.


Algunas de las actitudes de estas personas, suelen ser las siguientes:


  •  Celos frecuentes, sentimientos posesivos y un deseo de exclusividad, viendo a las otras

  • personas como una amenaza para la relación.

  •  Enojos frecuentes cuando la otra persona se aleja un poco.

  •  Perdida de interés por sus amistades.

  •  Experimenta sentimientos sexuales o románticos que llevan a fantasías con esta

  • persona.

  •  No puede ver las fallas de la otra persona de forma realista.


Estás y entre otras actitudes, acciones o hechos según la Biblia son provenientes del corazón humano. “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias”. Mateo 15:19

La Palabra de Dios enseña que no existe nada más engañoso y peligroso que el corazón

humano (Jeremías 17:9), y ¡Cuánta razón tiene! El mundo en su historia está lleno de personas y relaciones que decidieron seguir a su corazón, y acabaron por cometer errores monumentales y aún otros, mortales. El problema de seguir al corazón es que es impulsivo, emocional y pasajero. Por eso tenemos relaciones tan problemáticas hoy en día: amistades con derechos, noviazgos abiertos y matrimonios opcionales al comodín del divorcio.


Ahora bien, una relación que honra a Dios participa de vivir cada etapa conforme a la voluntad de Dios. El primer paso es crear una amistad con propósito, que no es lo mismo que noviazgo. Aquí, tanto padres como líderes en tu iglesia están al tanto de esta relación, y aunque el contacto es limitado en términos físicos, el nivel de intimidad puede elevarse, toda vez que las conversaciones ahondan en temas más complejos. Esto dará paso a que los sentimientos y no las emociones, crezcan de forma natural y progresiva.


Es la etapa en que cada uno aprovecha de conocer al otro. Por eso, tómatelo con calma. No te precipites. Al inicio de la relación, se presenta lo que se conoce como enamoramiento y aquí nada es feo, todo es perfecto. Tanto el uno como el otro se encandilan a sí mismos, y procuran mostrar solo lo mejor de sí y por supuesto, lo que les conviene.


En este punto de la relación es fundamental que la pareja cuente con padres, o mentores que puedan ofrecerles la perspectiva completa de esa relación. No se trata de vivir en función de lo que otros digan, pero si vas a explorar esta fase a oscuras o mejor dicho a ciegas, sería recomendable contar con alguien a tu lado que además de amarte de forma incondicional y sincera, pueda darte la observación que necesitas.


Lo último que quieres de una relación es descubrir que estabas saliendo o que estás ilusionado con alguien, que definitivamente no te conviene. “El que confía en su propio corazón es necio; Mas el que camina en sabiduría será librado”. Prov. 28:26

Por favor, sigue el consejo del libro de Proverbios y serás librado de una relación fatal o tóxica y además procura que tú vida dependa de Cristo, ya que es solo nuestro Dios quién a través de su gracia y misericordia prepara, conoce y controla de forma estable, nuestros corazones, pensamientos y caminos. “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Isaías 55:8-9


Por lo tanto, joven y señorita; depende de Cristo y no de tu pareja, ya que como hablábamos

en este breve artículo, una relación sentimental sana es aquella que forma un hombre y una

mujer en dependencia de Dios al dejar que su voluntad les guié a cumplir sus propósitos

conformados al evangelio, hecho que permite que está relación entre un joven y una señorita creyente sea única y exclusivamente para honrar a Dios al reflejar a Cristo en todas las áreas de su relación amorosa.

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