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“9 Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, 10 sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.” 1 Timoteo 2: 9-10


Seguramente al igual que yo, al leer este fragmento de la biblia nos saltan muchas dudas e inquietudes sobre qué es lo que verdaderamente nos quieres decir el apóstol Pablo a las mujeres y quizás pensemos que sus palabras al describir el tipo de mujer que debemos ser ya no encajan en esta sociedad que nos llama a todo lo contrario.


Comenzaremos con un poco del contexto en el cual se escribió esta carta con instrucciones pastorales a Timoteo.

En 1° de Timoteo 2 y 3 Pablo describe como se vive conforme al evangelio en la adoración y oración, y en la vida de los pastores y diáconos. En medio de esto, pablo habla de las mujeres y de como pueden adorar por medio de sus vestimentas y actitudes.


Vamos por parte, pongamos atención en las primeras palabras que aparece, “pudor y modestia” ¿Qué significan estas palabras? Al buscar un sinónimo de estas, podemos encontrar que son muy parecidas y ambas nos llevan a una palabra que podemos entender mejor y es humildad. Ahora leamos nuevamente el versículo y pongamos esa palabra, ¿Lo podemos entender mejor? ¿Qué es la humildad? La humildad no busca ensalzarse a sí misma, no alardea de ella, no desea ser la figura principal.


Entonces entendemos que el Apóstol Pablo nos quería decir; las mujeres y jóvenes modestas tienen toda su atención ya sea interna como externa puestas en Dios, y no desean desviar la atención en sí misma ya que solo desea apuntarla a ÉL.


Luego también leemos como debemos obtener un adorno genuino delante de Dios y eso lo entendemos de manera explícita, con buenas obras. Toda esta idea nos recuerda también como en 1° Pedro 3:3 nos dice: “3 Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, 4 sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.”


Con esto podemos entender que Pablo no les está prohibiendo vestirse de tal forma a las mujeres, sino que por el fruto que produce el Espíritu Santo en nosotras podamos entender que toda nuestra vida debe darle la gloria a Dios, tanto en nuestros adornos externos e interno, en nuestro pensamientos y nuestra manera de ser.


Por lo tanto querida señorita te invito a que puedas entender y conocer lo que realmente nos quiere decir Dios en su palabra, muchas veces nos dejamos guiar por ideologías humanas que nos separan de Dios, sin embargo hoy queremos recordarte que Dios en su amor nos ha dejado Su palabra no para que pasen a llevar nuestra libertad sino para que en verdad conozcamos Su libertad, como nos dijo el mismo Jesús “32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8:32.

Abramos nuestros ojos a Dios y conozcámosle a ÉL.

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