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Una mujer esforzada y valiente


Una mujer virtuosa: “Ciñe de fuerza sus lomos y esfuerza sus brazos.” (Proverbios 31:17)


Sin duda todas conocemos a alguna mujer ya sea en nuestra familia o nuestra iglesia que tiene una energía inagotable, haciendo cosas sin parar, planeando lo siguiente que irán a realizar. Mujeres que no solamente son activas, sino que también son esforzadas. Son mujeres las cuales nos bendicen y a las cuales admiramos porque nos recuerdan que, para todo en la vida, debemos esforzarnos. Esto es exactamente lo que el libro de proverbios enseña a las mujeres: una mujer sabia y virtuosa se esfuerza y es valiente.

Al buscar la definición de “esforzada” en el diccionario nos señala que es alguien valiente y animosa, de gran corazón y espíritu. Sin duda la palabra de Dios nos ha otorgado el regalo de ver esa gran virtud en acción en una de las historias mas conmovedoras como lo es la vida de Rut; una mujer viuda que dejó su tierra para acompañar a su amada suegra quien regresaría a su país de origen dada la muerte de su esposo y sus dos hijos, lo cual era solo el comienzo de una situación compleja, dado que Rut era de Moab, una tierra enemiga despreciada por el pueblo de Israel; sin duda a Rut no la esperaba una bienvenida por parte de ellos. Sumado a esto, las circunstancias trágicas de su vida le redujeron a una vil pobreza, no solamente era exiliada, sino también privada de recursos, reducida a un estado de miseria de la cual nunca habría podido salir por sus propios medios.

Al margen del costo personal, Rut finalmente decide permanecer con Noemí, la cual a su vez insistió en tratar de convencer a Rut de que no se fuera con ella (Rut 1:15) dado que la probabilidad de que Rut sobreviviera junto a ella quien era muy anciana, era baja dada la cultura en la cual de desenvolvían. La réplica de Rut fue hermosa: “No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.” (Rut 1:16) Su cariño por su suegra era sincero, sobre todo su devoción por el Dios de Israel, ahora ella tenía un testimonio de fe personal. Sin dudas Rut no se amedrentó, se vistió de fuerza y dignidad y se dispuso a luchar ante la adversidad no solo por su futuro, sino por el de su suegra, lo cual se ve reflejado al momento de volver al pueblo de Noemí, dado que nos cuenta la palabra que Rut salió y comenzó a recoger espigas en el campo, detrás de los segadores (Rut 2:3) y trabajó realmente duró para poder obtener algo que comer.

Al leer el libro de Rut observaremos que sin duda Dios tenía planes para ella, ¿y cómo no? Dios le otorgó la bendición de ser una de las cinco mujeres que se mencionan en la genealogía de Jesús, una moabita esforzada, ¿quién lo diría? Sin duda esto nos refleja la gracia de Dios, su plan y como Él dota a sus hijas y escogidas de fuerza y valentía para enfrentar las dificultades de un mundo caído como lo es el nuestro, para que podamos reconocerle como nuestro único sustentador en los momentos buenos y en los adversos.

La palabra nos guía a ser mujeres esforzadas, lo cual inmediatamente nos indica que nos tocará enfrentar dificultades y adversidades. Vivir una vida santa para Dios, no es fácil. Seguir adelante cuando llega un periodo de enfermedad, no es fácil. Enfrentar una crisis familiar, no es fácil. Llevar un matrimonio bíblico que agrade a Dios, no es fácil. Criar hijos, no es fácil. Llevar adelante un trabajo, una carrera universitaria, no es fácil. Ser jóvenes en una sociedad caída y corrompida por el pecado, no es fácil. El asunto es que todo requiere un esfuerzo constante, muchas situaciones de nuestra vida requieren valentía, pero no cualquier valentía, no es una valentía que se funda en nuestras capacidades, sino una fuerza y valentía que nos hace depender total y absolutamente de nuestro Dios, reconociendo su palabra como la única guía y verdad de nuestras vidas. ¿Te imaginas lo que hubiese ocurrido con Rut y Noemí si lo que hubiese predominado en sus vidas fuese la pereza? Probablemente hubiesen muerto de hambre. Proverbios 31 dice que la mujer virtuosa y capaz no sufre a causa de la pereza. Cuando tenemos dificultades en el hogar, con nuestras relaciones personales, con nuestros hijos, con nuestra iglesia, adoptar una actitud de autocompasión por nosotras mismas no nos llevará a ningún lado, más una actitud valiente fundada en el temor del Señor y su palabra al enfrentar una situación, marca la diferencia.

Todas recordamos cual es el final de la historia, Dios nuevamente muestra su soberanía, Él sin duda es digno de la gloria una vez mas, Rut conoce a Booz, el se impacta en su primer encuentro con ella (Rut 2:13), continúa el plan de Dios y finalmente se casan redimiendo así finalmente la vida de Rut quien ya no estaría mas desposeída a causa de su viudez, siempre en compañía de su suegra Noemí. El Señor bendijo su unión con un hijo el cual se llamó Obed, siendo este padre de Isaí, quien finalmente fue padre de David. Así fue, como Rut, una mujer moabita, destinada a sufrir, cuya lealtad y fe la llevó a ser llevada como una extraña en la tierra de Israel, llegó a ser madre en la línea real que daría origen a un rey de esa nación (David); su principal descendiente sería la Simiente prometida de Abraham y el esperado libertador de la humanidad: ¡Jesucristo!

Querida hermana, sin duda Rut es un símbolo de cada una de nosotras como creyentes y parte de la iglesia redimida finalmente exaltada como la propia novia de nuestro Redentor y amada por Él con un amor difícil de entender. Que nuestro futuro brillante en la gloria de aquel que nos salvó sea nuestro motor y ánimo para ser mujeres esforzadas y valientes en un mundo desdichado y vil del cual fuimos redimidas para gloria del Redentor, Cristo el Señor.


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