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La Soberanía de Dios

Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.

1 Crónicas 29:11

No hay nada más maravilloso que contemplar la Soberanía de Dios, saber que Dios tiene el control sobre todas las cosas debería producir en nosotros un gozo y una paz especial, pues, ¿qué puede ser más grandioso que saber que todas las cosas son manejadas por Dios? El futuro y nuestras vidas están en Sus manos, y, sin dudarlo un instante, podemos afirmar que están en las mejores manos que podrían existir.

Cuando hablamos de que Dios es soberano, queremos decir que Dios tiene el control absoluto de todas las cosas, sobre toda la creación, y que desde la eternidad, con Su sabiduría divina, ordenó todas las cosas con el propósito de que Su voluntad sea cumplida. Dios gobierna como Rey Soberano el Universo, la creación e incluso nuestras vidas, y lo hace de una forma tan perfecta que no es el autor del pecado, ni vulnera el libre albedrio de sus criaturas ni les quita la libertad, ni la responsabilidad de sus actos ante Dios.

R.C. Sproul dice que “decir que Dios es soberano, es decir que Dios es Dios, en otras palabras, sin soberanía Dios no puede ser Dios, pues si algo pudiera suceder aparte de su permiso soberano, entonces lo que sucediese frustraría Su soberanía”. [1] Pero no es así, ni siquiera la más mínima molécula escapa de la Soberanía de Dios.

Por lo tanto, la Soberanía Divida significa que Dios es Dios, tanto de hecho como de nombre, y que está en el Trono del universo dirigiendo y actuando en todas las cosas “según el designio de Su voluntad” (Efesios 1:11). [2] Es por eso que la soberanía de Dios es tan reconfortante para nosotros, pues en las pruebas más severas y en las circunstancias más adversas podemos tener la plena confianza que Dios tiene el control de todas las cosas y que todo obra para nuestro bien.

A.W. Pink nos dice que también “la Soberanía de Dios puede definirse como el ejercicio de Su supremacía. Dios es el altísimo, el Señor del cielo y de la tierra y está exaltado infinitamente por encima de la más eminente de las criaturas... no está sujeto a nadie, ni es influenciado por nadie. Dios actúa siempre y únicamente como le agrada. Nadie puede frustrar ni detener Sus propósitos.” [2]

Por lo mencionado anteriormente es que la palabra de Dios afirma en Isaías 46:10 “Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero” y en Daniel 4:35 “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?”.

Charles Hodge, quien profundiza más en lo que nos dice la Palabra de Dios, menciona que a través de toda la Escritura, queda claro que la Soberanía de Dios es:

1. Universal, es decir, se extiende a todas las criaturas, desde la más excelsa hasta la más ínfima.

2. Absoluta, es decir, nadie puede ponerle límites a la autoridad divina, Él hace su beneplácito en las huestes del cielo y entre los moradores de la tierra.

3. Inmutable, es decir, no puede ser ignorada ni rechazada, liga a todas las criaturas y la creación. [3]

Si analizamos más detalladamente el alcance de la Soberanía de Dios, nos daremos cuenta que Dios gobierna soberanamente sobre la creación, pues la Biblia nos enseña que Dios gobierna sobre el universo físico (ver Sal. 135:5-7; Job 9:5-7, 37:10; Sal. 104:14, 147:16-18). También Dios es soberano sobre los animales, pues a lo largo de Biblia vemos ejemplos donde Dios ordena a los peces, a los cuervos, a una oruga, un burro, etc. quienes se someten instintivamente al mandato divino.

Dios también gobierna sobre las naciones, Pablo Hoff nos dice que “la historia humana y el destino de las naciones están en las manos de Dios”. [4] Así se expresa en Job 12:23 “Multiplica las naciones y las destruye; las dispersa y las vuelve a reunir”. Por último, podemos decir que Dios gobierna sobre todo lo que existe, así lo reconoce el salmista en el Salmo 103:19 “Jehová estableció en los cielos su trono, Y su reino domina sobre todos.”

Para finalizar, contemplemos las maravillosas palabras que nos proporciona el Salmo 135:6 “Todo lo que Jehová quiere, lo hace, En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos”. Sí querido hermano y hermana, así es Dios, sin rival en majestad, sin límite en poder, sin nada, fuera de Sí mismo, que le pueda afectar. [2]