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La Providencia de Dios

Él es el resplandor de Su gloria y la expresión exacta de Su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de Su poder.

Hebreos 1:3a

Antiguamente, los cristianos solían referirse constantemente a la Providencia de Dios, en ella encontraban deleite, consuelo y gozo, pero hoy en día es muy raro encontrar a alguien refiriéndose a la Providencia de Dios, quizás la mayoría solo conoce esa palabra por una comuna ubicada en la Región Metropolitana, pero nada más allá de eso, no sabemos su significado ni la profundidad de este.

La primero que debemos conocer es que la raíz del significado de la palabra Providencia es "prever o prever de antemano”, también hace referencia a “proveer”, aunque esto nos acerca a su significado, no nos lleva aún a su profundidad, pues la Providencia de Dios va más allá de su conocimiento previo de los acontecimientos, Dios no solo es un espectador de los acontecimientos humanos. [1]

Por esa razón, con respecto a la Providencia de Dios, la Confesión de Fe de Westminster nos dice: “Dios, el Gran Creador de todas las cosas, sostiene (a), dirige, dispone, y gobierna todas las criaturas, acciones y cosas (b), desde la más grande hasta la más pequeña (c), por medio de Su sabia y santa providencia (d), según Su infalible presciencia (e), y el libre e inmutable consejo de Su propia voluntad (f), para la alabanza de la gloria de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia (g). [2]

a) Hebreos 1:3.
b) Daniel 4:34 - 35; Salmos 135:6; Hechos 17:25,26,28; Job Cap. 38,39,40 y 41
c) Mateo 10:29 - 31.
d) Proverbios 15:3; Salmos 145:17 y 104:24.
e) Hechos 15:18; Salmos 94:8-11.
f) Efesios 1:11; Salmos 33:10,11.
g) Efesios 3:10; Romanos 9:17; Salmos 145:7; Isaías 63:14; Génesis 45:7.

De aquella definición podemos aprender dos puntos fundamentales, primero, que Dios creó todo lo que existe y que gobierna soberanamente y con toda autoridad sobre toda la creación, segundo, Dios no es solo un espectador de lo que sucede en la creación. Dios también sostiene lo que crea. Como dice Sproul: “El Universo no solo depende de Dios para su origen, depende de Dios para continuar existiendo. El Universo no puede ni existir ni operar por su propio poder. Dios tiene todo en Su poder. Es en Él que vivimos, nos movemos y somos”. [1]

Sobre la Providencia de Dios, el profesor Gregg R. Allison nos dice que “es la obra continua de Dios de sustentar el universo, en existencia, y dirigirlo hacia su fin”, entonces cuando hablamos de Providencia, también nos referimos al cuidado permanente que Dios tiene por Su creación, es Dios quien nos conoce, nos sostiene, nos provee, nos prepara y nos restaura.

Dios gobierna todo lo que acontece, desde lo más importante hasta lo más insignificante, nada sucede por casualidad pues no hay nada que esté fuera del alcance de Su gobierno providencial soberano. Es Dios quien hace que la lluvia caiga y que brille el sol, Dios hace que surjan reinos y los hace caer, es Dios quien tiene contado todos nuestros cabellos y sabe el número de nuestros días, no es el destino, no es la casualidad ni es la fortuna lo que nos sostiene, es nuestro Dios soberano y providencial.

Es un consuelo saber que nada es demasiado pequeño como para eludir el cuidado de Dios por nosotros, ni nada es tan insignificante como para que no le interese tener cuidado de nosotros, cada asunto que ocurre en nuestra vida en este mundo son dirigidos por la sabiduría y el cuidado especial que Dios tiene para con nosotros, es por eso que podemos confiar plenamente en que cada suceso de nuestra vida “ayuda para bien” (Ro. 8:28).

Para el mundo las cosas suceden por el destino, por la casualidad o la fortuna, pero no para nosotros. Sproul nos dice que el destino es ciego, más Dios lo ve todo, la casualidad es impersonal, mientras que Dios es nuestro Padre, la fortuna no tiene voz, mientras que Dios puede hablar, el destino, la casualidad y la fortuna no existen en un universo gobernado por Dios pues todo acontece por Su mano providencial. [1]

Profundizando aún más, las Escrituras nos dicen en Juan 17:17, que “la Palabra de Dios es verdad”, esto quiere decir que todas aquellas cosas que Dios ha prometido a Su pueblo en Su palabra se cumplirán, por ello, también podemos entender que las obras providenciales de Dios son el mismísimo cumplimiento de la palabra escrita por Dios y Sus promesas, a través de las obras providenciales manifestadas en nuestras vidas podemos decir: Dios sigue siendo fiel con Su pueblo.

Algo que también es grandioso de saber, es que las promesas de Dios y su cuidado especial no son solamente fielmente cumplidas en la Iglesia de Cristo a un nivel general, hemos visto que a lo largo de toda la historia, ante toda dificultad que enfrentaba la Iglesia de Cristo, Dios la ha guardado. Pero las promesas de Dios se manifiestan también en cada miembro particular de la Iglesia de Cristo, siendo todas proporcionadas por la providencia de Dios, guardándonos hasta el día final, ¡Qué deleite para nosotros saber que Dios tiene un cuidado especial con Sus hijos y que nunca nos abandonará!

En resumen, Dios creó todo lo que existe y gobierna soberanamente y con toda autoridad sobre toda la creación, nada sucede al azar y tampoco nada sucede según el destino, pues Dios no es solamente un espectador en Su creación, Él tiene un cuidado permanente por Su creación, es Dios quien nos conoce, nos sostiene y nos provee, por Su buena voluntad y para Su gloria.