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La Inmutabilidad de Dios

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombre de variación.

Santiago 1:17

Una de las cosas que nos distinguen como seres humanos es que nosotros solemos cambiar, es por esa misma razón que hay una distancia infinita entre la naturaleza divina de Dios y nuestra naturaleza. Nosotros somos mutables, es decir, un día podemos tener una opinión concreta y firme sobre un asunto en particular, pero al otro día nuestra opinión puede haber cambiado, o quizás hemos planificado algo en particular para nuestras vidas, pero con el pasar del tiempo nuestra plan cambió.

La razón principal de esto es que la humanidad carece de la capacidad para anticiparse a los acontecimientos futuros, y también, carecemos del poder necesario para llevar a cabo cualquier plan de una manera totalmente perfecta. Pero Dios no es como nosotros, Dios no cambia, y es eso, básicamente hablando, a lo que nos referimos cuando decimos que Dios es inmutable, que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos (Heb. 13:8).

Sobre la inmutabilidad de Dios, Pink señala que “es una de las excelencias que distinguen al Creador de todas sus criaturas. Dios es el mismo perpetuamente; no está sujeto a cambio alguno en Su ser, Sus atributos o determinaciones, por ello Dios es comparable a una roca que permanece inamovible cuando el océano que lo rodea fluctúa continuamente. Él no conoce cambio alguno porque no tiene ni principio ni fin”. (1)

Teniendo ya un acercamiento sobre la inmutabilidad de Dios, hay aspectos importantes que debemos comprender, primero, podemos decir que Dios es inmutable en Su esencia. Esto quiere decir que su naturaleza y su ser son infinitos, y por lo tanto, no están sujetos a cambio alguno. Pink dice que “nunca hubo un tiempo en el que Él no existiera; nunca habrá día en el que deje de existir, Dios nunca ha evolucionado, crecido o mejorado”. (1)

Dios no puede mejorar para cambiar, porque es perfectamente santo, y que sea perfecto también quiere decir que nada de Él puede empeorar ni nada externo a Él le puede afectar. Dios existió antes de que fueran formados los cielos y la tierra, Su eternidad no se corroen con el pasar del tiempo, no le afecta en lo más mínimo, en Su rostro eterno no hay rastro de vejez.

Colación por el Evangelio señala que Dios “ no cambia en lo absoluto, ni para bien ni para mal, si pudiera cambiar para bien significa que tiene carencias, y si pudiera cambiar para mal significaría que no es perfecto.”(2) Todo deterioro dentro de la naturaleza inefablemente santa de Dios es imposible.(3)Dios no está sujeto a ningún cambio o alteración, por eso solo Dios puede decir: “Yo soy el que soy” (Éx. 3:14). y también “Porque yo Jehová no cambio” (Mal. 3:6).

Otro aspecto importante acerca de la inmutabilidad de Dios, es que Él es inmutable en Sus atributos, esto quiere decir que Su poder y Su gloria nunca puede disminuir, su sabiduría es infinita y Su santidad es incorruptible. Pink dice que como la Deidad no puede dejar de ser, así tampoco los atributos de Dios pueden cambiar. Su veracidad es inmutable, porque para siempre, Oh Jehová, permanece Tú palabra en los cielos (Sal. 119:89), Su amor es eterno “Con amor eterno te he amado” (Jer. 31:3) y Su misericordia es incesante, porque es “para siempre” (Sal.100:5).

También, otra característica importante de la inmutabilidad de Dios, es que Su voluntad jamás cambia. Lo podemos ver reflejado en Job 23:13 “Pero si Él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo. También Números 23:19 “Dios no es hombre, para que mienta; Ni hijo de hombre para que se arrepienta”. Quizás estás ahora estás pensando en aquellos pasajes donde vemos a Dios cambiando de parecer o arrepintiéndose, como es el caso de Nínive.

En realidad, eso no quiere decir que la voluntad de Dios cambió, más bien quiere decir que Dios responde de manera distinta a situaciones diferentes. Así lo explica Coalición por el Evangelio: “Cuando la Biblia dice que Dios se arrepintió de lo que había dicho que haría debemos notar que el cambio en realidad no se dio en Dios sino en el hombre. Si el hombre hubiera permanecido en pecado Dios iba a aplicar justicia, pero si el hombre se arrepentía Él iba a aplicar misericordia”.

Es importante comprender la importancia de la inmutabilidad, pues si Dios no lo fuera, sería solo una criatura más, pero Dios es Dios y no otro ser y si pudiera sufrir el más ligero grado de cambio, dejaría de ser Dios.

No se puede confiar en la criatura humana pues cambiamos constantemente, pero si podemos confiar en Dios. Pink señala que “no importa cuán inestable sea yo o cuán inconstantes demuestren ser mis amigos; Dios no cambia. Si cambiara como nosotros, si quisiera una cosa hoy y otra distinta mañana, si actuara por capricho, ¿Quién podría confiar en Él? Pero, alabado sea Su Santo Nombre, Él es siempre el mismo, Su propósito es fijo, su voluntad estable y Su palabra segura” (1)

“Fuente del ser, Fuente del bien, inmutable Tú permaneces, y no puede la sombra de un cambio oscurecer las glorias de Tú reino. La tierra se disolverá con sus poderes, si así los dispone el gran Creador, pero Tú por siempre eres el mismo; Tú memorial sigue siendo YO SOY.” (3).

Poema tomado de Walker’s Collectional