Artículo

La Glorificación

Por Jiump Comunicaciones "Cimientos"

Hay una gloria mayor, una gloria permanente y que nos satisface mucho más, que le espera a todos los santos al final de su peregrinación espiritual. En la Biblia se la conoce como la "glorificación". La glorificación es el término utilizado por Pablo en su "cadena de oro" de la redención:

Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Ya los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; ya los que justificó, a éstos también glorificó (Rom. 8:29-30).

La doctrina de la glorificación se refiere al momento cuando, en la segunda venida de Cristo, los verdaderos creyentes, tanto los vivos como los muertos, tendrán la redención completa y final de sus cuerpos y alcanzarán su estado final. La salvación de los escogidos se completará. "Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad" (1 Cor. 15:53). Al final, la muerte, el último enemigo, será sorbida en victoria. El proceso de la santificación habrá llegado a la meta.[1]
La glorificación, entonces, es la gran esperanza del creyente para el futuro. Dios hará que todo esté bien y lo mantendrá de ese modo por toda la eternidad. Pero la glorificación también es un consuelo en el presente. En este mundo caído donde sufrimos el pecado tanto dentro como fuera de nosotros, es un consuelo saber que Dios está ahora mismo trabajando para purificar a sus santos y preparándolos para su gloria futura. El creyente en cierto sentido ya ha sido glorificado, sellado para la eternidad, para ser siempre un hijo de Dios.
Es por eso que el apóstol Pablo estaba absolutamente seguro de que un día cada creyente en Jesucristo sería completamente como Cristo en carácter. Ese gran hecho debe de influir en las decisiones que tomamos y en nuestro comportamiento todos los días. No hay mayor aliento en la vida diaria que el hecho de que ya compartimos la gloria de Dios. Además, hay un eterno peso de gloria que acompaña al creyente cuando va al cielo. Más sufrimiento aquí, más gloria allá.

En la gran cadena de oro de la salvación, ni una sola persona se pierde. El llamado es justificado y glorificado. Nuestra glorificación es tan segura que a los ojos de Dios es tan buena como hecha.

Por lo tanto, la elección, el llamado eficaz y la justificación ya han tenido lugar en la experiencia del creyente, pero es la glorificación que estando hecha a los ojos de Dios, tendrá lugar en el futuro en la vida de cada creyente que ha sido escogido por Dios para vida eterna.

Sin embargo, el apóstol Pablo habla de ella como que ya ha tenido lugar. Los eruditos de la Biblia se han preguntado ¿Por qué, entonces, Pablo utiliza el mismo tiempo pasado cuando él habla de la glorificación como lo hace para los demás actos de Dios? Muchos estudiosos sugieren que Pablo está utilizando la idea Hebrea "profética pasada" por la que predijo que un evento está marcado como seguro de cumplimiento de modo que se describe como si ya ha tenido lugar. El cristiano no ha sido glorificado, ya que es en el futuro, pero su gloria es tan segura en el propósito eterno de Dios que Pablo puede decir, "a ellos también Él glorificó."[2]

La glorificación del cristiano no tiene sentido sin la manifestación de la gloria de Cristo. Nuestra glorificación está ligada a la venida de Cristo en Su gloria. Y después, nosotros debemos de ser como Él.

La Biblia nos enseña que esto es cierto, que un día estaremos con Jesucristo y seremos completamente como Él. Nosotros no vamos a ser Dios, pero vamos a ser como Cristo en Sus atributos de amor, gozo, paz, paciencia, misericordia, sabiduría, fidelidad, gracia, bondad, auto-control, etc. Porque "Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde esta Cristo sentado a la diestra de Dios" (Colosenses 3:1). Esa es la mejor preparación para nuestra glorificación venidera.
Por lo tanto, al leer y estudiar este artículo podemos concluir que la doctrina de la glorificación es una realidad que:

1. Constituye el punto final de nuestra salvación.
2. Completará nuestra santificación.
3. Al ser la promesa de vivir la eternidad futura con Dios para el creyente. Transmite a cada una de las vidas cristianas, consuelo e inspiración para el presente.
4. Nos permite estar seguros de que un día nosotros los creyentes en Jesucristo seremos completamente como Cristo en carácter para gloria de Dios el Padre.


[1] R. C. Sproul, Las grandes doctrinas de la Biblia.
[2] Wil Pounds, La glorificación del cristiano.